7 Hábitos Que Te Ayudarán A Tener Una Mejor Calidad De Vida Con El SFC Parte II

7 habitos para mejorar calidad de vida parte 2

Nota: Este artículo es la continuación de 7 hábitos que te ayudarán a tener una mejor calidad de vida con el SFC Parte I. Si no has leído esa primera parte te recomiendo que la leas antes de leer este artículo.

En artículos anteriores te he mencionado que tanto el SFC como condiciones similares no tienen cura hasta el momento, lo que significa que viviremos con ellos por el resto de nuestros días o hasta que la ciencia encuentre una cura definitiva. 

Esto podría parecer catastrófico pero la realidad es otra. Soy de las personas que piensa que  todo proceso –incluso el de sanidad física y/o mental– comienza con disposición y manos en la obra. Así que el conocer que no había cura, aunque me decepcionó y me frustró en un principio, también me motivó a buscar información tanto en libros como en Internet para mejorar mi calidad de vida. Sabía que tenía que hacerlo.

​En el artículo anterior te mencioné los primeros libros que me ayudaron a encontrar esa mejoría en mi vida y los 3 primeros hábitos que contribuyeron a mi bienestar.

​A continuación te explico los 4 restantes hábitos:

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7 Hábitos Que Te Ayudarán a Tener Una Mejor Calidad De Vida Con El SFC Parte I

Ya en los artículos anteriores de esta serie Mi Experiencia con el SFC y Cómo Evitar Recaídas y Hacer las Paces con Tu Cuerpo, hemos hablado que pasarás por las etapas del duelo, que debes escuchar tu cuerpo, obedecerlo y hacer las paces con él. En esta última parte te contaré como he logrado tener una mejor calidad de vida y trabajar en lo que me gusta.

​Todo proceso comienza con disposición y manos en la obra. No te mentiré, éste es un camino de continuo aprendizaje, modificaciones y aceptación.

Es importante asumir el control para mejorar tu calidad de vida. Y aunque sientas que todo se te sale de las manos y es imposible recuperar ese control; ten la seguridad que lo harás.

En un principio pensé lo mismo. Por un tiempo “descansé” en la sabiduría de los médicos. Pero con el pasar del tiempo me di cuenta que muchos desconocen la condición o no la entienden. Incluso algunos me dijeron que no es real sino el “bote de basura” cuando no saben que tiene el paciente.

Esto es un poco decepcionante pero es la realidad. Aún así me reafirmo en la postura que hay esperanza, no todo está perdido. Existen muchos médicos comprometidos con sus pacientes y dan el máximo no solo para obtener un diagnóstico sino para aliviar los síntomas.

Así que una vez logres aceptar que ya no eres y no serás el mismo (a), y sigas las recomendaciones médicas y terapéuticas, la pregunta que sigue es ¿y ahora qué hago?

En esta primera parte te compartiré 3 de los 7 hábitos que me ayudaron a tener una mejor calidad de vida.

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Alerta: 7 Condiciones Mal Diagnosticadas que Debes Conocer

Alerta 7 condiciones mal diagnosticadas que debes conocer

El Peligro de un mal diagnóstico

El camino hacia un diagnóstico correcto es uno largo, escabroso y difícil. Uno piensa que los médicos lo saben todo o casi todo y que están ahí para ayudarte a alcanzar tu bienestar. Incluso algunos los ven como seres casi celestiales y su palabra es la ley, hay que aceptarla y cumplirla sin cuestionar.
¡Ah, que ingenuos somos! Eso en un mundo ideal sería fantástico.
Conozco médicos que realmente están comprometidos con sus pacientes y su profesión. Pero lamentablemente he conocido algunos que el camión de la sensatez y la sensibilidad los ha dejado a pie o quizás ellos decidieron no montarse en él.
Cuando comencé con aquellos síntomas extraños tuve que visitar varios médicos. Uno de los síntomas –que por cierto llevaba años padeciéndolo y lo ignoré– era mi disturbio en el sueño. Por años sufrí (y hasta el día de hoy lo padezco) del síndrome de la fase del sueño retrasada (SFSR). Para aquel entonces no sabía que se llamaba así pero gracias a la insistencia de mi esposo acudí al médico.
Luego de eso, todo parecía estar bien hasta que comencé con vértigos constantes. Y un buen día en mi trabajo estuve todo ese día con desbalance, mareos, mis manos y pies estaban fríos y morados, y tenía dificultad para abrir y cerrar mi mano izquierda. ¡Bastante alarmante, verdad!
Para mi sorpresa mi cuerpo tenía reservado lo mejor para luego en la noche.
Durante la madrugada me levanté gracias al movimiento constante e intermitente de mis músculos. Todos mis músculos –aún aquellos que no me había percatado que existían– se sacudían, palpitaban y vibraban. ¡Fue horrible!
Pero si creías que todo acaba aquí… estás equivocado(a).

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Cómo evitar recaídas y hacer las paces con tu cuerpo

Dos pasos importantes para lograrlo

​En el artículo Mi Experiencia con el Síndrome de Fatiga Crónica: Mis Síntomas y mis días te compartí mis primeros síntomas. ¡Vaya manera de empezar! ¿Verdad?

​Quizás pienses que es imposible vivir con esta condición. No te culpo; también lo pensé. Aquellos fueron momentos duros, llenos de lágrimas y decisiones forzosas. Sentí que me arrancaban la vida...

​Mis sueños y metas se hicieron cenizas y me sentía perdida. Veía y sentía como mi propio cuerpo me traicionaba, me sentía destrozada...

​Esa primera etapa para mi quedó en el pasado, hoy puedo decirte que es posible vivir una vida plena a pesar de padecer esta condición. Ahora cuando veo mi vida, la catalogo como “Mi vida normal sin el SFC” y “Mi vida extraordinaria con el SFC”.

Esto no significa que todo es color de rosa. Que vivo en un hermoso mundo sin síntomas.

No.

Padecer del Síndrome de Fatiga Crónica "sucks big time" (es una gran m...). Todavía lo sigo padeciendo y sé que será mi eterno compañero. Lo que quiero decir con "mi vida extraordinaria con el SFC"  es que logré hacer las paces con él. Con el pasar del tiempo he aprendido algunas cosas que me han ayudado mucho a obtener una mejor calidad de vida.

Para llegar a ese cambio de título –por así decirlo– no solo ocurrió un cambio físico debido a los síntomas de la condición; sino que hubo un cambio emocional y de pensar en mí.

​Cómo sabes, no existe cura para esta condición. Incluso te encontrarás con médicos que no creen en ella y piensan que todo está en tu mente. Y los medicamentos que te puedan ofrecer solo alivian temporeramente algunos síntomas.

¿Qué significa todo esto?

Que te toca a ti tomar el control. Sí, tu tendrás que hacer el papel de investigador, científico y de “médico”. Pero como dice el Chapulín Colorado: “Qué no panda el cúnico”.

que no panda el cúnico

No estás solo(a) en este proceso. Somos muchos en el mismo bote, y te aseguro que nuestra barca no se hundirá.

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